los-suenosSoñar no cuesta nada (por Laura Rangel)


En tiempos de Pitágoras el sueño se evocaba con música, aromas, leche y miel para realizar el viaje al mundo de los dioses. Cicerón hablaba de tres tipos de sueños: los enviados por Dios, los enviados por los ángeles y los que vive el alma por sí misma. Así, navegando en otra dimensión, cada noche nos sumergimos en un universo paralelo al alcance de todos.

Una persona de 70 años ha dormido 27, de los cuales 5 ha soñado. La mayoría de las personas recordamos fragmentos de los sueños y ocasionalmente algún detalle importante, pero casi todos hemos tenido la sensación de que los sueños nos quieren decir algo, que debe haber algo más allá de la percepción física del mundo; los sueños  pertenecen al terreno donde no llegan la razón ni los sentidos, lo cual confirma que existen otras formas para percibir la realidad fuera de los límites del tiempo y el espacio, lo que pasa es que no sabemos cómo ni por qué es así. Lo que sí sabemos es que soñar es una fuente inagotable de información sobre nosotros mismos, aunque no pueda explicarse de forma racional, es seguro que prestarles atención ayudará a entendernos a nosotros mismos, nuestros deseos, culpas o miedos.

Los sueños  son pensamientos oníricos, una ventana al inconsciente donde se ocultan sentimientos y necesidades.  Son un viaje a lo desconocido, sin embargo, los avances en la psicología moderna han llegado a la conclusión de que son de enorme ayuda para la creatividad y sobre todo para resolver problemas.  Hay que saber escucharlos para encontrar la relación directa con los retos a los que nos enfrentamos en la vida de vigilia. La naturaleza humana es creadora y no sólo receptora o víctima de los sucesos de la vida, por lo que también somos autores de nuestros pensamientos, aún estando dormidos, por eso los sueños se convierten en el enlace entre nuestras dos existencias, la consciente y la inconsciente para producir una vida más creativa y libre.

Comprender los sueños no es tarea fácil puesto que hay muchos factores a tomar en cuenta, desde para qué y cuánto dormimos hasta las etapas del sueño y los aspectos fisiológicos durante de cada una, pasando por nuestro estado actual físico, mental, emocional y espiritual, así como las circunstancias que vivimos. También hay que considerar el aspecto simbólico, ya que algunos símbolos tienen un carácter cultural cuya interpretación es casi universal, sin embargo, hay símbolos que representan cuestiones particulares en cada persona.  Por ejemplo, el perro es el compañero más fiel para el hombre simbolizando amistad y fidelidad, aunque para quien haya tenido una experiencia negativa, represente peligro.  

Para casi  todos, dormir es una experiencia placentera que nos ayuda a recargar baterías, aunque en la antigüedad se pensaba que dormir sirve principalmente, para soñar, o sea, que los sueños no son consecuencia de dormir, sino la razón para dormir. La ciencia distingue tres clases de sueños: de reajuste, de satisfacción y premonitorios. No todos los sueños pueden analizarse bajo el mismo patrón, en la interpretación de un mismo el resultado varía según las circunstancias y momento personal del soñador, incluso el mismo sueño en la misma persona puede interpretarse de forma distinta debido a estos factores.

Lo cierto es que la humanidad se ha visto beneficiada por los que escucharon su sueños, tal es el caso de André Bretón, Salvador Dalí, Carlos Castaneda, F.A. Kekulé quien descubrió la estructura molecular del benceno, R.L. Stevenson autor de "El extraño caso del Dr. Jeckyll y Mr. Hyde", Mahatma Gandhi, Alejandro Magno, Constantino el Grande, Charles Dickens, E. Howe inventó la máquina de coser, Niels Bohr descubrió la estructura del átomo, Paul McCartney, John Lennon, Sócrates, entre muchísimos otros, llevaron sus sueños a la realidad.

En los sueños suceden cosas extraordinarias, puede que conozcas a alguien que haya soñado acontecimientos antes de que sucedan o que te haya ocurrido a ti mismo ¿cómo se explica? La ciencia aún no tiene la respuesta, pero el hecho está allí y, aunado a los experimentos en laboratorios especializados, han arrojado resultados muy interesantes.

Muchos de los sueños premonitorios arrojan información trágica, desastres y accidentes que además están relacionados con la persona que sueña, aunque muchos han encontrado grandes verdades y buenas noticias. Algunos investigadores se preguntan si los sueños premonitorios se deben al carácter excepcional del soñador, o si solamente es evidencia de que los humanos recordamos una mínima parte quedando, perdido en la memoria, un infinito de misterios por descubrir.

Existe una técnica que puede ayudarnos a promover estas experiencias. Consiste en llevar un registro fechado de nuestros sueños elaborándolo al despertar, anotando la mayor cantidad de detalles posible, también si no se recuerda nada.  Luego por la noche, anotar las impresiones más relevantes de nuestro día.  En ambos casos debemos registrar acontecimientos, colores, personajes, relaciones, temas, sentimientos y pensamientos que surjan, todos los detalles son importantes.  Al cabo de algunas semanas, relacionamos los sueños entre sí, conectándolos con nuestras vivencias e interpretando sus símbolos.  Si logramos respuestas, éstas son nuestras profecías personales.

El camino es largo y sobre algo intangible por lo que se recomienda ser prudente, paciente y constante. Recuerda que es el mundo de lo invisible, el terreno de lo poco perceptible, conviene actuar con cuidado para evitar producir disparates. Es preciso dejar a un lado la lógica cuando se está en este mundo, es más sensato aceptar lo que venga dejando a un lado la razón.  Antes de querer interpretar sueños, debemos estar comprometidos a seguir por un camino serio de estudio interdisciplinario, ya que no es cosa de juego.

Dormida la consciencia, entramos en un estado profundo donde la perspectiva de asuntos cotidianos es más objetiva y franca, empezamos a soñar y el inconsciente expresa a su manera lo que nos preocupa.  Así, los personajes son representaciones de nosotros que solo podemos ver con los ojos cerrados.  En este mundo irrealmente real, el inconsciente controla los elementos, símbolos y emociones de forma minuciosa y selectiva, por lo que nada es casual, es obra nuestra, es lo que nuestro consciente no desea ver.  Los sueños están para comunicarnos cosas, nadie mejor para interpretarlos que su propio arquitecto, tu. Las respuestas serán patrimonio exclusivo del soñador.

Si puedes llevarte tu realidad al mundo de los sueños y manifestarla allá ¿podrás traer del mundo de los sueños una realidad y manifestarla aquí?

Por lo pronto, sigue soñando…

“Soñé que era una mariposa, ahora no sé
si era un hombre soñando ser mariposa
o soy  una mariposa soñando ser hombre”

Chuang-Tse, Filósofo Chino IV a.c.




 
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